La boda ¿Por amor o por dinero?
Suena chocante pensarse que la gente podría casarse solo por el interés, y aunque suene así, a todos nos consta que algunas se sentirán motivadas para casarse teniendo en cuenta el factor económico aunque el factor amor no exista para nada. Las motivaciones para contraer matrimonio, como todo en la vida, dependen del criterio personal de cada una que no es más que resultado de sus circunstancias, sus formas de vida y los principios por los que se rige.
Nadie dice que debamos casarnos cual apasionadas heroínas de antaño, sin preocupación alguna por el bienestar económico, porque a la larga los problemas financieros saldrán a flote y llegado el momento pueden conducir, a la pareja más enamorada a fricciones y hasta la ruptura. Pero ¿qué dicen sobre vivir con alguien más sin amor alguno? ésta también no es una perspectiva halagadora, aunque pudieran ahorrarse problemas monetarios, las frustraciones de una relación planteada como un negocio, saldrán al paso y causarán la ruina de la felicidad de ambos.
Afortunada la que encontrándose con el deseo de casarse, encuentre aquel príncipe que siempre soñó y como príncipe de cuento de hadas, tenga todo para llenar sus expectativas de bienestar y calma económica. Si eso no ocurre, y no ocurre en el 99.9% de los casos, en realidad hay pocos millonarios en el mundo sin casarse y pocas chicas con tanta suerte como para toparse con uno que además, ¡vaya suerte! quiera casarse, lo mejor es tomar en cuenta dos cosas importantes.
Cuanto te decides a casarte y estás locamente enamorada como hacer eso, los problemas de dinero te parecerán algo lejano e inútil de preocuparse por ello, ¡alto! no te pidas un millonario, el hombre que te hace felíz por si mismo es suficiente, pero atenta, que también debes tener en cuenta que algunos manirrotos, otros poco dados a mantener trabajos estables y algunos más sin expectativas, no lograrán mantener tu amor cuando las cuentas se acumulen en el buzón.
Y si te piensas que el amor llegará, sucede en algunas películas, cuando antes de casarse no lo hay, también toma tiempo para pensarte ¿pones precio a tu felicidad? porque la estás vendiendo a un usurero muy cruel, la vida que espera a una chica unida por la comodidad y sin amor. Hay que echarse al río del matrimonio, cuando ambos dos han evaluado bien sus expectativas, y tu has visto que aquel que amas, aunque no un millonario con su yate en la Costa Azul es el hombre dispuesto a encarar contigo las responsabilidades de la vida en común.
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Escrito por Sunday |
5 de Enero de 2010 con
1 comentario.
Etiquetas: La boda | por amor o por dinero
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